Vistas de página en total

viernes, 5 de agosto de 2011

¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN NUESTRA ESPAÑA? ALTERNANCIA EN EL PODER



A la distancia de más de tres décadas ya, tenemos la perspectiva suficiente como para poder apreciar con sobrado criterio lo que está pasando en nuestro pais o, ¡mejor dicho!, lo que nos están haciendo pasar a los millones de españoles “de a pie” a los que, las políticas equivocadas de unos desaprensivos políticos de “medio pelo”, nos tienen acostumbrados y sin posibilidad de librarnos de ellas puesto que, la triste realidad es que, el seudodemocrático montaje que tenemos como sistema de gobierno no ha dado en su corta andadura para más porque, cual pesada losa, en él radica y pervive, todavía, el lastre de una Dictadura en la absurda y abrumadora partitocracia que padecemos, larvada en bipolarizadas corrientes representadas en dos partidos mayoritarios que, sin demasiados problemas, alternando en el poder, se reparten la mejor parte de la “tarta” que, estiman, les corresponde. 

Una incuestionable realidad, muy dificil de soslayar a la hora de despejar la incógnita de ¿en qué consiste lo que, verdaderamente, está pasando en España? que, desde el punto de vista de un español medio, con conocimiento suficiente como para poder prestar una opinión sobre esta cuestión -con base, únicamente, en la experiencia y en un análisis pausado de todo lo que ha quedado referido en documenrtos y hemerotecas-, se atreve a ofrecer al resto de conciudadanos para su consideración en una visión que, sin llegar a ser original porque, con seguridad, es coincidente con la de bastantes más españoles servirá, sin embargo, para hacer conjuntamente una seria reflexión, al refrescar la memoria sobre hechos y acontecimientos sufridos, quizás, por muchos y que están incidiendo o, ¡mejor dicho!, pasándonos factura ahora, en estos días en los que nos atenaza la tan manoseada y fastidiosa CRISIS por la que atravesamos y que, en mi concepto, no nos merecíamos la mayoría de los españoles el padecerla empezando, de esta forma, el duro aprendizaje de tener que, ¡a la fuerza!, saber discernir entre lo que es conveniente y lo que no lo es. 

Un natural y lógico anhelo que, con harta frecuencia, viene a suponer el mayor de los descalabros y estrellamientos contra la dura roca de unos facinerosos y fácticos poderes, enquistados en nuestra estructura de pais, que siguen impidiendo el que los españoles seamos, ¡por fin!, dueños de nuestro propio destino como pueblo y sin ninguna capacidad de reacción ante este absurdo porque, es significativo, el constatable hecho de que seguimos aguantándonos con todo lo que nos echen. 

Con la expresión de esta penosa apreciación, quiero hacer una referencia a los aciagos días en los que el Dictador iba, finalmente, a “cerrar la pestaña” y cuando, con frenética actividad, to- 
dos aquellos que aguardaban ese momento, en secretas reuniones o descarados cónclaves en el extranjero, considerando a la totalidad de los españoles, cual Franco, menores de edad, estaban acordando la construcción de un montaje político en el que reservaban a la generalidad española el papel de meros comparsas, consistente en que teníamos que aprobar, a ciegas, una cosa que llamaron CONSTITUCION redactada de tal manera que, su interpretación, quedara reservada, exclusivamente, a estos poderes fácticos “de toda la vida” y a los posibles emergentes que irían apareciendo, después, en ese momento histórico donde muchos españoles, ingénuamente, creimos que con el Dictador muerto, quedaría enterrado su Régimen de prerrogativas, privilegios e injusticias varias que no permitieron nunca la igualdad de todos los españoles ante la ley. 

La especial situación creada bajo estos nuevos parámetros políticos fue palpable y, al mismo tiempo indescriptible pues, si tenemos en cuenta que la característica fundamental de una DEMOCRACIA, entre otras, ha de ser la de la división e independencia de los tres poderes en que se centra la acción del Estado, enseguida se puso de manifiesto que, en nuestro país, era una quimera dificil de alcanzar, ¡hasta tal punto! que, a la distancia de más de treinta años, todavía, es algo que no se ha logrado establecer ya que, con descorazonadora frecuencia, salen a la luz sentencias emitidas por Jueces y Altos Tribunales que nos hablan a las claras de que, en ellas, se da cumplimiento más a las “voces de sus amos” que a la propia Justicia porque, las leyes emanadas de los preceptos constitucionales, son interpretadas arbitrariamente y al gusto del “sol que más calienta”, creando desconcierto y perplejidad como mínimo, cuando no indignación y sentimientos de impotencia y frustración en la generalidad de la ciudadanía. 

Puesto este significativo ejemplo de manifiesto, a tanta distancia de haber desaparecido la Dictadura y ante la visión de lo que estamos viendo y viviendo, nos podemos formular la pregunta de ¿qué es lo que aprobamos, los españoles de aquellos días? o ¿¡qué demonios! nos vendieron como Constitución? esos señores redactores que tanto autobombo se procuraron, aceptando toda clase de oficiales honores y homenajes con el título, ¡nada menos!, que de “padres de la Patria” y a cuenta de la “faena” por ellos realizada. Una curiosa peculiaridad española que, unida a la tan cacareada TRANSICION, -¡bonita palabra!- inventada para denominar a todo lo que nos vino despues de la Dictadura y que, aunque se empeñen, los actuales jerifaltes políticos, en hacernos creer que acabó y que hemos accedido ya a una plena democracia, libre de espacios intermedios, ¡no se lo creen ni ellos!, ya que son demasiados los indicios como para apreciar que ocurre exactamente lo contrario; porque la soberanía del pueblo español sigue secuestrada y en manos de todos cuantos pretenden que, esta llamada “transición”, comenzada con el óbito de Franco, se perpetúe en estas dos absurdas corrientes de omnímodo poder que, al parecer, siguen explotando beneficios, al esgrimir con éxito y como argumento, el cuento de las “dos Españas” irrreconciliables con el pueril y facilón slogan de : ¡¡que viene el lobo!! y a sabiendas de que, este espectro, ya nos tiene ¡bien clavados! los colmillos a la mayoría de los españoles, porque ha sido previa y calculada la siembra de la semilla de división y enfrentamiento, que dificulta todavía todo entendimiento entre españoles, en posturas antagónicas que no quieren ver más allá de los intereses a los que representan no siendo, desde luego, los de la mayoría del pueblo español. 

Una evidencia que no va a ser demasiado dificil de explicar porque, en todo lo que llevamos de andadura convivencial los españoles, tras la muerte del Dictador, en lo esencial, se puede afirmar rotúndamente que no hemos avanzado gran cosa puesto que, la mediocridad de la clase política, ha sido aplastante y porque, tambien por lo visto, parece que en nuestro pais no nacen ya lumbreras y librepensadores, provistos de cátedras, que nos den las páutas de orden a seguir, en evitación de estas traumáticas situaciones a que nos están acostumbrando, dado que la Educación y la Cultura, dictatorialmente, siguen cojas y encorsetadas en planteamientos llenos de programaciones oficiales y ministeriales, formando cotos cerrados y contaminados, plagados de oficialismos ideologícos, que no permiten una amplitud y perspectivas de miras para encarar al futuro con tranquila libertad y decisión. 

En la tesitura en que estamos envueltos y en ambiente tan seudodemocrático, ¿¡DE QUÉ NOS PODEMOS EXTRAÑAR!? puesto que, bajo ningún concepto, se ha permitido, todavía, la participación plena y consciente de los ciudadanos españoles para ir creando ciudad y ciudadanía; germen y base de todo sistema democrático que se precie donde el entendimiento, con la tolerencia y la plena libertad como indispensables ingredientes, hacen posible la convivencia en paz y progreso, que es la meta de los pueblos civilizados.

Un objetivo que no se ha hecho realidad en España ni, ¡seguramente!, pueda alcanzarse en mucho tiempo, dados los poderosísimos intereses empeñados en que así siga siendo porque, en nuestro país, es evidente, que somos la inmensa mayoría de los ciudadanos, rehenes o presas de un capitalismo salvaje y especulador que, asentando con singular fuerza sus “reales” en nuestro territorio patrio, ha hecho que la mal denominada “CRISIS”, con los especuladores ingredientes de un desmedido egoismo y avaricia sin límites, se haya convertido en catástrofe, dificil de salvar a corto plazo; circunstancia que nos produce especial desasosiego porque los demás paises de nuestro rico entorno, ya salen de ella superándola. 

Una explicación sencilla y fácil existe para esta peculiaridad española porque, remontándonos a unos años de distancia en nuestro reciente pasado, encontramos una excepcional figura como la del Presidente Suarez que, al fracasar tan estrepitosamete en su intento de centrar la política española, dejó tras de sí poniéndose, cláramente al descubierto, la verdadera y ancestral decantación de intereses latentes en la sociedad española, que condujeron al triunfo electoral de unas siglas como las históricas de PSOE que, aunque nos sonaron a izquierdosas, rapidamente, pudimos comprobar que, en sus entresijos y estructuras de sus cúpulas de poder, se podía entrever el fantástico “plumero” del que eran portadores, sonando más a un sistema capitalista, imperante en Europa que, a no mucho tardar, el Presidente González, se encargó de dar nominación y confirmación, declarándose socialdemócrata y haciendo que, al Partido Socialista Obrero Español le sobrara, con creces, lo de Obrero. 

A los españoles no debe fallarnos la memoria al recordar todo lo que nos hicieron pasar y vivir en estas etapas de gobierno y, en virtud de lo que afirmo, al Sr. González, hay que concederle el mérito o el poco acierto (segun se mire) de haber sido el ejecutor de nuestro ingreso en la CEE, como miembros de pleno derecho. Un asunto que causó la mayor de las hecatómbes conocidas en nuestro país, muy dificil de superar, porque esta entrada fue precipitada y mal hecha, dada la evidente debilidad de nuestras estructuras económicas y sociales y que, las negociaciones que se realizaron en este plano de desigualdad, para los españoles se convertíeron, entonces, en una pesada carga que causó el más terrorífico de los paros, con muchos millones de personas en esa lamentable situación. Una faena que acabó de rematarse con la instauración del euro como moneda única, causante de las constantes y frecuentes fluctuaciones de nuestra ECONOMIA y sus inflaciones, al estar inmersos en una disciplina monetaria, controlada desde la rica Alemania, que con el famoso “euribor” y, dados los derroteros en que se basó el desarrollo de ésta, nos condujo a un nuevo cataclismo, que demuestra, de una manera fehaciente, que estamos inmersos en la mala suerte de poseer el plantel de políticos más inepto y mediocre de toda Europa; atentos o, quizás, sometidos a intereses que no cuadran con los de la generalidad de todos los españoles. Motivos que ponen de manifiesto la clase de ingreso que hicimos en la Comunidad Económica Europea de los ricos pidiendo, como quien dice, limosna. 

Un balance, pues, de gobierno irregular en el que, todavía, caben destacar como discutibles hitos, aun no suficientemente aclarados, de las actuaciones del Sr. González en lo más frenético de sus mandato, el permitirse desartiucular un gran Banco como el Español de Crédito y liquidar el holding Rumasa. Operaciones claramente encaminadas a favorecer interesados amiguismos, que descaradamente, se pusieron de relieve al comprobar que Banesto se entregó, por un precio simbólico, al inefable Botín que pasó, con su provinciano Banco de Santander, a encabezar la lista de los principles del pais y obtener un destacadísimo puesto entre los mundiales. Asímismo la “perla” de Rumasa”, que eran los Grandes Almacenes de Galerías Preciados, fueron, casi, regalados a un empresario venezolano, amigo de González, quien sin ningún escrúpulo, los vendío por cifras astronómicas al Corte Inglés al poco tiempo y haciendo el negocio del siglo. 

Todo esto, como era de esperar, causó la debacle socialista en las siguientes elecciones legislativas y la entrada en el gobierno de un Partido Político derechista como el Popular, que aguardaba en la sombra, como siempre, su oportunidad de poder y dando origen a que, en España, se estableciera una cíclica especie de alternancia en el poder de dos partidos que, con sus mayorías absolutas, no fueron capaces de conseguir para el país otra cosa mejor que la que, ahora mismo padecemos, poniendo de relieve la España de artificio y mentira que, creada a espaldas del noble pueblo español, tan malas consecuencias nos está trayendo ya que, por un lado, si la nefasta acción de gobierno del Sr. Aznar, absorvió el inmenso paro generado, consiguiendo colocarnos, temporalmente, en puestos económicos destacados del ranking mundial de la riqueza, elevando el PIB, por otro, al ser artífice y promotor de la famosa BURBUJA INMOBILIARIA, sentó las bases de la especial CRISIS padecida ahora, aireando, ¡encima!, con autobombo la “ increible hazaña” de convertirnos, como por arte de magia, de pais de emigrantes que éramos, en uno más de la inmigración incontrolada y dolorosa, que tan pingües beneficios produjo a miles de desaprensivos “empresarios” quienes, sin controles ni escrúpulos utilizaron, a estos desheredados de la fortuna, por cuatro perras, catapultándose ellos a puestos insospechados de riqueza, que ningún poder divino ni humano se encargó de denunciar debido, muy probablemente a que, al mismo tiempo que se engordaban las cuentas de resultados de estos modernos “negreros”, se estaba contribuyendo a fraguar la más desastrosa de las realidades, consistente en el “pan para hoy pero hambre para mañana. Un mañana que, a no mucho tardar, se instaló entre nosotros creando, a la distancia de pocos años, una impresionante depresión con una bolsa de más de diez millones de españoles en el umbral de la pobreza y la desesperación, acompañada de un paro superior a los cuatro millones de españoles muy difíciles de reabsorber, dada la pasmosa destrucción del tejido productivo del pais. 

Estos resultados, aunque los cosechamos, ahora, en la nueva etapa socialista de gobierno en la que estamos inmersos, con su absoluta y cruda realidad, no puede más que achacarse a la etapa anterior donde el Parrtido Popular hizo y deshizo, a sus anchas, lo que le dió la gana y en virtud de las amplias mayorías absolutas alcanzadas que le permitieron poner en marcha políticas equivocadas, sin apenas oposición ( de ahí la complicidad de los socialistas de los que, aun no se sabe, qué barbaridades cometieron como para callar, sin denuncia, todas las que Aznar dejó tras sí) que provocaron que el, inefable presidente, se durmiera en los laureles de un supuesto “exito” de gestión de la Economía española; perdiendo las siguientes elecciones por no haber sabido, en absoluto, aprovechar, realmente y en los años que duró su mandato a lo largo de dos legislaturas, el tirón que, para las economías ocidentales, significó el coste del dinero a la baja, producido gracias a las reiteradas bajadas de los tipos de interés del BCE. Una circunstancia que en España solo fué apreciada para propiciar el más falso de los desarrollos conocidos puesto que favoreció el endeudamiento de las familias españolas con hipotecas, causa del superinflamiento de esa, trístemente llamada, BURBUJA INMOBILIARIA, con más ladrillos y pisos por un lado y, por otro, propiciando con una bajada de impuestos mal hecha, -al ser el IRPF el principal objeto de la misma-, que esta medida alentadora del consumo, fuera absorbida rápidamente por una incontenida inflacción que vino a favorecer, en buena medida, la pérdida de competitividad española al hacer que fuera una reealidad el gran déficit en la balanza de pagos, resintiendose bastante, por este motivo, las inversiones de capital extranjero. 

Factores que adquieren una dimensión especial cuando, al mismo tiempo, se puede comprobar que no fueron aplicadas medidas de inversión encaminadas a potenciar la tecnología, investigación o formación profesional que hubieran contribuido, decisivamente, a aumentar la fabricación de productos de alto valor añadido y cuando la temporalidad en las políticas de empleo, eran la tónica dominante regida por una alta tasa.Una etapa de gobierno, pues, que podríamos calificar de estéril porque, ni tan siquiera, este Presidente Aznar, supo aprovechar la importante parte de la labor más árdua y dificil realizada, como más atrás refería, por el Presidente socialista González al hablar de los problemas que causó nuestra integración en la CEE bajo su mandato y cuando se habían alcanzado ya algunas importantes cotas de modernidad que, sin embargo, le costaron a este señor la salida del gobierno, pedida machacona e insistentemente por una oposición del Partido Popular, esgrimiendo ¡hasta la saciedad! el slogan del : ¡¡váyase, Sr. González!!, con los ocho millones de parados a la espalda. 

A medida que hemos ido avanzando en la exposición de este espinoso tema, vamos teniendo la ocasión de reafirnarnos en las apreciaciones antes expuestas que dan la impresión, ¡si cabe más todavía!, de que estamos en un SISTEMA al que se le puede calificar de todo menos de democrático, dada la más libre de las actuaciones de estos politicastros, en manos de los cuales y sin remedio confiamos nuestros destinos, que han sido capaces de montar como política en España el más colosal de los “circos” con base en un Parlamento donde, las teatrales escenas interpretadas, se suceden entre un cúmulo de mútuas acusaciones de impresentables portavoces que, nada en concreto, son capaces de aclarar, al no aportar soluciones en sus insulsos y vácuos discursos llenos, a veces, de diatribas que es lo que, televisivamente y en prensa destacan estos adocenados medios de comunicación porque venden, jaleando a los suyos cual si de encuentros futbolísticos se tratara.Nada que decir de la otra Cámara, llamada “Alta”, que es el Senado, donde se puede observar la mayor concentración de inútiles por metro cuadrado del pais, sin un cometido definido aun a realizar, que se reunen a “disfrutar de la vida” en un gran palacio, que costó una enorme fortuna su rehabilitación y acondicionamiento y que dispone de saunas, cafeterías y entretenimientos varios para unos señores que, como premio a su supuesta “dedicación” a la política en otros puestos de la Administración del Estado, cuando salen de ella, en este “refugio” encuentran un sueldazo vitalicio. ¿Cabe mayor escándalo y derroche que éste?, ¡pues no! ya que, si no teníamos bastante con lo descrito, existe otro Organismo Estatal del que muy pocos españoles habrán oido hablar, que es el CONSEJO de ESTADO, lleno de señores nombrados a dedo quienes, ocupando magníficas y bien pagadas poltronas vitalicias, aun no sabemos, con exactitud, cual es su función verdadera. 

Causa asombro entre los españoles de buena voluntad, que no basculamos en la órbita ideológica de ningun partido el hecho de que, estos políticos, no hayan sido capaces de dimensionar ni prever la crítica situación económica en que nos encontramos y , ¡mucho menos!, encontrar soluciones que no fueran las traumáticas, impuestas ahora desde el extranjero y por organismos que, muy probablemente, se hicieron cómplices de nuestra actual situación al no actuar con contundencia y constructiva critica, al menos, a una política que sabían iba a traer esta desastrosa consecuencia para los españoles (como lo han hecho ahora que nos había pillado ya, de sobra, “el toro”) y..., ¡ mucho más! cuando estaba como comisario económico en Bruselas, un paisano español como el Sr. Almunia, muy al tanto de las políticas españolas económicas, por haber desempeñado cargos de responsabilidad en estas áreas quien debía tener, por este motivo, mayor obligación de advertir a España de lo mal que iba al caminar por la especulativa, facilona y peligrosa senda de la abusiva potenciación del negocio inmobiliario. Otro tanto de lo mismo podríamos decir del Sr. Rato, ministro de Hacienda con Aznar quien, presidiendo el Fondo Monetario Internacional, por lo visto, se le olvidó advertir a España de la catastrófica situación que se avecinaba, prevista anticipadamente desde las alturas de ese organismo internacional. 

El achacar, como está haciendo el PP, la culpa de la crisis a Zapatero, es un acto suicida de irresponsabilidad política porque, lo que tendrían que hacer estos politiquillos, es mantener en el Congreso de los Diputados (en teoría, lugar donde debería residir la soberanía popular) un abierto y sano diálogo sobre cómo abordar la CRISIS, haciendo exámenes de conciencia y reconociendo humildemente errores, para aportar, así, toda clase de iniciativas y soluciones formando piña porque lo exige la crítica sitación del pais ya que, hacer lo que están adoptando como política, -igual que en la etapa que el Sr. Gonzalez era Presidente exigiendo, insistentemente, que se vaya Zapatero-, suena a asalto al poder porque, eso, no se puede hacer sin explicar, antes, muy claramente y teniendo en la mano otro programa de gobierno alternativo y eficaz. Una actitud que nos revela que, el poder, debe seguir siendo plato apetitoso para las opciones políticas en liza por obtenerlo y a pesar de ¡la que está cayendo! Indicios que nos obligan a preguntarnos: ¿qué tendrá el poder?, con respuestas que nos dan la clave precisa como para entender que, cuando unos gobiernos suceden a otros como, en el fondo, han sido cómplices en las situaciones con las que se encuentran al tomar posesión, porque no supieron hacer, en la oposicción, una crítica constructiva denunciando actos de gobierno mal acordados, nos pasa lo que nos pasa a los sufridos españoles. 

¡Qué duda cabe ya! que Zapatero, cuando sucedió a Aznar, debía saber el estado que encontraba la economía española al llegar al gobierno de la nación y en qué consistía esa falsa prosperidad con la que se encontró, facil de detectar porque no podía ser normal que, en tan pocos años, casi todos los españoles, directa o indirectamente, nos hubíeramos vuelto albañiles y que gran parte de la productividad del pais se cifrara en el negocio inmobiliario, que tan pingües y fáciles servicios estaba aportando, sin que nadie dijera, ¡además!, nada, a eso que llaman “economía sumergida”, de enormes capitales escondidos, ¡sabe Dios dónde!, que encontraron, por esta espècial y anómala circunstancia económica, su ocasión para ser blanqueados a la luz del sol y sin que nadie detectara lo más mínimo, convirtiendo a España en un paraiso, para toda clase de operaciones de las mafias internacionales que, aquí, se instalaron, rodeadas de lujos y parabienes, corrompiéndolo todo y multiplicando por cien sus beneficios, en buena parte debidos a la construcción. 

¿No vió, Zapatero, realmente, el envenenado “legado” que le dejaba Aznar? Es dificil de aceptarlo porque, para eso, lllegan al poder ahupados por unas poderosas organizaciones, llamadas partidos, que tienen en sus estructuras formidables equipos de especialistas en todas y cada una de las parcelas en que se divide la acción gubernamental que, por añadidura y a su vez, forman gobierno con elegidos colaboradores que se instalan en los respectivos ministerios, donde existen planteles de funcionarios, muy preparados por sus cualificaciones, para un puntual asesoramiento.Una maquinaria así, se supone, que debería funcionar bien aunque, desgraciadamente, no sea este el caso español. 

Da la impresión de que, pecando de ingenuo Zapatero, no fue capaz, ni de sospechar lo que se le avecinaba deslumbrado, tal vez, por la ficticia gran bonanza observada en la economía, creyéndose esa patraña de que España era la novena potencia económica mundial en un ranking que, como se ha podido comprobar, se sube y se baja con suma facilidad prefiriendo, antes, continuar en el aznariano sueño sin haber adoptado, -durante su primera legislatura, en la que no tuvo especiales problemas y confiado, tal vez, en que la CRISIS iba a tardar más en llegar,- las medidas económicas correctoras y oportunas de tan gran desaguisado, perpetrado por su predecesor y puesto que, todavía, existían recursos en el país para poderlas llevar a cabo como es, por ejemplo, cambiar urgentemente el modelo productivo. 

No es de recibo que, al estallarle, como era previsible, con gran potencia en las mismísimas narices, como suele decirse, la BURBUJA INMOBILIARIA en conjunción con la CRISIS financiera mundial, en los primeros momentos siguiera tan dormido como para no reconocer lo que se nos venía encima, declarando irresponsablemente que: ”España, iba bien”.¿Para quienes?, pòdríamos haberle preguntado los sufridos españoles ya que, mientras estas aseveraciones se pronunciaban, un porcentaje aterrador de españoles caía diariamente en el paro, destruidos sus puestos de trabajo sin perspectiva alguna de recuperación y, cuando al mismo tiempo, se priorizaban, absurdamente, las fuertes ayudas dinerarias a nuestros egoistas Bancos y a todo el sistema financiero que ellos representan, que se había forrado ya con hipotecas y productos especulativo-financieros envenenados, inyectando en sus corruptas estructuras y arcaicos sistemas de explotación, miles de millones de recursos de las arcas de un Estado que se vió impelido a ello por un empuje internacional, manejado por los propios especuladores provocantes de la Crisis sin que sepamos, exáctamente, por qué y para qué ya que, en el caso español, el ministro de Hacienda, Sr. Solbes, se marchó sospechosamente por la puerta trasera y sin, ni ¡tan siquiera!, dar la más mínima explicación que nos orientara, al menos, a los españoles a ver con claridad la dimensión y duración del negro futuro en el que nos habían sumido tan irresponsables políticas económicas gubernamentales y, cuando el grifo de los préstamos bancarios se había cerrado a cal y canto, ahogando a miles de posibles emprendedores, abocados a la desesperación y gracias a las políticas errantes emprendidas por un gobierno que aprendió con inusitada rapidez a decir y desdecirse, al poco tiempo, con tan vergonzosa y desconcertante desfachatez. 

Todas estas cuestiones que van siendo desgranadas y ¡muchas más!, constituyen el cúmulo de las denominadas “de Estado” y engrosando el montón de las que, dándoles rápidamente carpetazo, porque no interesa a los “pringados” políticos darles más aireación que la que han tenido, con inumerables incógnitas para todos, son quitadas de la circulación al pasar a los archivos de los que, sólo la historia, al cabo de muchos años, se encarga de desempolvar para dar cumplida cuenta y estudiar en profundidad lo pasado. Una realidad que, aunque se produzca no es óbice como para que no consigan estos desaprensivos que, los sufridores protagonistas de la historia, conservemos la memoria de los nefastos responsables de estas descabelladas políticas que un día, sin escrúpulos, idearon la fórmula ideal para implicar, a millones de ciudadanos de este pais -al hacer a muchos españoles aprobadores-cómplices de sus especuladoras políticas inmobiliarias-, al conseguir cambiar sus ahorros, por el estímulo de asequibles hipotecas, exacerbando en muchos, “con base en el cuento de la lechera” el afán de enriquecerse al invertir en pisos porque, era relativamente fácil, el negociar con las necesidades de los millones de inmigrantes y desplazados, que acudieron a la llamada de este “supermilagro” made in Spain y sus oportunidades, esfumadas cual nubes que se llava el viento a las primeras de cambio y en tan poco tiempo, como se ha podido, por desgracia , comprobar. 

Una tragedia más que saca a la luz otras de las originalidades y características especiales de la fatíidica CRISIS en España, representada por los millones de hectáreas de suelos fértiles y forestados, soporte de idílicos parajes llenos de indiscutibles valores paisajísticos que, afectados por la especulación de suelos y el negocio inmobiliario, han pasado a la historia para siempre y como desdicha de futuras generaciones a quienes teníamos la obligación de legárselos, igual que hicieron nuestros antepasados con nosotros; accciones atentatoriasy provocadoras de la gran CRISIS y por añadidura, tambien, del empobrecimiento de nuestro, antes, rico patrimonio medioambiental nacional que ninguno, de estos acaudalados de la especulación financiero-inmobiliaria, parece haber sentido ni sufrido pues, en el maremagnum sobrevenido por nuestra especial crisis, se ha comprobado que, con sus capitales a salvo, han podido seguir con la normal actividad fuera de nuestras fronteras, siendo contadas las grandes empresas de este sector de la producción que quebraron. Un dato peculiar y significativo que nos permite conocer el ignominioso hecho de que somos víctimas los españoles de a pie, los únicos que soportamos, ahora, el principal embite y peso de toda la problemática, al tener que aguantar interminables series de medidas, con drásticos recortes en los servicios y prestaciones que, no aseguran ni el poder salir, en un desconocido futuro, de la CRISIS que tiene, además, la connotación de que las llamadas “entidades financieras” (antes Bancos) navegan por ella felizmente y haciendo un peculiar y escandaloso “agosto” pues, en lo más duro de la misma, han declarado importantísimas ganancias que, ¡ya se sabe!, no son reflejo exacto de todo lo que se guardan y ocultan impunemente. 

El colmo de todo esto es que, erre que erre, la propaganda oficialista con los corifeos de los medios de comunicación, siguen insertando en sus espacios los resultados estadísticos del PIB anual de los españoles que nos situa, todavía, casi a la altura de los paises más ricos de Europa, sin explicar aun, qué datos barajan para alumbrar semejantes resultados; una estafa parecida a la que el INE presenta cuando saca el Indice de Precios al Consumo, considerando unas medias donde, en la cesta de la compra, por ejemplo, entran hasta coches de lujo y elementos tan suntuarios como pieles y joyas, artículos que la inmensa mayoría de los españoles no los hemos visto más que por televisión; obviando que nuestro poder adquisitivo dista bastante del de los paises que llamamos “ricos” en Europa y que, en prestaciones sociales, nos llevan años luz de ventaja estas naciones a las que tardaremos bastante en equipararnos,¡sobre todo!, en cosas tan fundamentales como salarios y pensiones así como en prestaciones sociales, que definen una situación de auténtico bienestar para todos. 

Demasiadas cosas que claman al cielo en nuestro país pues, tras una treintena de años permaneciendo en esta seudodemocracia, seguimos anclados en la misma desigualdad de rentas que en los peores tiempos, porque se pone de evidencia una gran injusticia ya que, la redistribución de la riqueza sigue siendo una quimera pues, casi toda se encuentra en las manos de nueve familias, dueñas de todo lo mejor del país y del esfuerzo de sus habitantes, que nos sangran y han demostrado incapacidad manifiesta para solidarizarse con el resto de los españoles hasta en los peores momentos, como son los que ahora atravesamos. Me pregunto ¿donde están las enormes plusvalías obtenidas por los especuladores principales, causantes de la crisis? Que nos lo cuente el gobierno aunque, ¡mucho me temo! que nos les interesaría revelar el desajuste sufrido en los controles que debían haber efectuado todas las autoridades monetrias y económicas de este país, convertido en la “Jauja” de los espabilados ricachones que, por paradójico que parezca, han salido reforzados ya, con creces, de esta CRISIS atreviéndose, ¡encima!, a cargar con las culpas de todo a los más desfavorecidos, por haber consumido por encima de nuestras posibilidades y haber provocado, “dicen”, estos inflaccionarios agujeros que arrojan un terrorífico endeudamiento de individuos, familias e instituciones como el Estado, las Autonomías y los Ayuntamientos, provocando un déficit espeluznante con cifras que, ¡jamás!, se habían barajado, anteriormente, en España y que para la inmensa mayoría de los españoles, serían imposibles de descifrar por la cantidad de números que las forman. 

Este es un mal que nos ha acompañado a lo largo de esta reciente historia, llamada TRANSICION”, puesta de relieve con mayor vehemencia en estos tiempos que nos han tocado vivir ahora y cuando ya podemos comprobar en qué ha consistido el gran “montaje” político de diecinueve gobiernos autonómicos, ¡por si no teníamos ya bastante con el Central de Madrid!, dando cabida en sus estructuras a cientos de políticos, sin oficio ni beneficio, ocupando puestos en unas creaciones políticas de diseño, como las Autonómicas, que fueron montadas tomando como modelo, !nada menos!, que las de uno de los paises más ricos del mundo (Alemania), sin pararse a pensar, ni por un momento, el si España se lo podía permitir. Algo que, evidentemente, ha puesto la CRISIS al descubierto, como la más cruda de las realidades al saberse que ha sido un disparate mayúsculo este impresionante montaje que, arrojando un formidable exceso de políticos, perfectamente colocados, de los que sobran cientos en nuestro país, ha supuesto el mayor de los derroches presupuestarios conocidos en Europa su mantenimiento y funcionamiento al provocar, entre todas, un déficit superior o igual al del propio Estado Central que, unido al del mantenimiento de unas costosas e inútiles Diputaciones Provinciales, han permitido una duplicidad de administrativas funciones con una absurda competencia entre ellas que , en realidad, solo ha producido beneficios a la llamada “clase política” por el imponente número de beneficiados y como el mejor cumplimiento del testamento que el Dictador Franco dejó al morir en esa famosa frase de que “todo quedaba atado y...¡bien atado!” 

Un curiosísimo hito de la reciente historia española, que nos revela haber sido cumplido con escrupulosa exactitud a pesar de su desaparición, pues resulta áltamente sospechoso el que, esos llamados ”padres de la Patria”, a la hora de establecer y acordar, entre ellos, el sistema de gobierno que permitiera la convivencia en paz de todos los españoles, implicaba ya el tener que aceptar, como régimen político y Jefatura del Estado, un reino y un rey, nombrados por el propio Dictador y que incluyera cláusulas que formaban parte de la herencia que nos dejaba semejante personaje, recogidas puntualmente, por unos fieles escribas y “arrimados por las circunstancias”, -que incluía a todos los que, cambiando de chaqueta en política, declarándose “demóctatas de toda la vida” , se unían a los cientos que se colaron también en ella sin más mérito que haber corrido delante de los “grises” o haber sido perseguidos o exilados de lujo-, que tuvieron la habilidad de compilarlas en un texto, llamado CONSTITUCION, redactado con el sibilino cuidado de que, sólo las familias políticas amalgamadas del “antiguo y nuevo Régimen”, tuvieran garantízados los privilegios que habían disfrutado en vida del Generalísimo, dando lugar a un articulado constitucional que sólo, en teoría, garantiza derechos de la generalidad de los españoles que, en buena parte y, a pesar de llevar más de tres décadas de supuesta andadura democrática, todavía se ven sometidos a las “dos clásicas varas de medir” e indefensos, muchas veces, ya que la interpretación de estos derechos, son monopolio de Altos Tribunales carentes de independencia, nombrados en razón de sus ideologías y obedientes, por tanto, a los dictados políticos de unos omnímodos y poderosos partidos políticos a los que, únicamente, les importa el poder y todo lo que conlleva de gratificante para su propio bienestar, plagados de jerifaltes de la “Vieja Guardia” y de sus “nuevas generaciones”, que han copado todas las neurálgicas zonas del poder. 

La terrible corrupción que asola Instituciones de la Administración Autonómica y Municipal, se ha nutrido de cuantiosos recursos del Estado y ha campeado y sigue haciéndolo a sus anchas por las tierras de España, cual plaga que ha venido a poner en evidencia un sistema democrático que es todo, menos ¡eso! precisamente, por el escaso apoyo con que cuenta en la masa poblacional de nuestro país. Especial circunstancia que, con una generación,¡nada más!, nacida en un sistema de libertades, derechos y obligaciones, -que están descritas solo en “papel mojado”, razón última por la que que, generalmente, no se aplican-, estos políticastros que tenemos, se sienten agusto y cómodos porque saben que no existe en nuestra legislación, ni la más mínima posibilidad, de un cierto control por los ciudadanos sobre los presupuestos y sobre el gasto público de unas Instituciones, encuadradas en una tan costosa Administración que, en aquellos famosos días postreros del franquismo, bajo la presión y el chantaje de una posible guerra civil, con la amenaza de los militares en la calle, los españoles aprobamos, casi a la fuerza y sin saber, exáctamente, a qué estábamos dando nuestro consentimiento, en un referendum que, a la vista de estos desgraciados y desastrosos resultdos que hoy cosechanos, nos dá la razón, llenándonos de dudas sobre la conveniencia de decisiones tomadas tan a la ligera. 

Un sentimiento que, a muchos españoles, nos impele a resistir a participar en un sistema político en el que, sólamente, cada cuatro años somos llamados a unas engañosas urnas donde, en aburribles campañas electorales, -cada vez más largas y costosas, porque están hechas “ a la americana”, observando siempre, además, que sale reflejado en los resultados electorales el decepcionante “más de lo mismo”- produce el desinterés más acusado, porque no notamos que, las políticas de los dirigentes de estos grupos mayoritarios, bipolarizados, se diferencien demasiado entre ellas porque su parecido y resultados son asombrosos y, tambien, porque nos conducen a la resignación más absurda y a un sentimiento de frustración e impotencia que nos aboca al abstencionismo y pasotismo actitudes que, por paradójico que parezca, a veces y ¡encima!, hasta favorece a estos políticos.Una preocupante actitud que se nota, principalmente, en la juventud y por generaciones que no participaron, de ninguna forma, en el montaje político que hoy tenemos y padecemos. 

Un formidable tinglado que, en más de treinta años, vuelvo a repetir, no ha sido capaz con su pléyade de “democratas de toda la vida”, bien colocados y férreamente asentados en sus poltronas y estructuras de poder, conseguir (porque no les ha interesado,¡desde luego!) que un sistema, denominado, por ellos mismos, democrático penetre, en tan prudencial periodo de tiempo, por todas las capas de la sociedad española, llegando hasta el último rincón de nuestro pais en evitación de la proliferación, por doquier, de desastrosas y dictatoriales prácticas de gobierno, reealizadas impunemente que han permitido, en multitud de Instituciones, el renacer de la arcaica y cutre figura del CACIQUE, con resultados tan nefastos para la buena marcha de los pueblos y ciudades, así como de la de sus desorganizados habitantes, no acostumbrados a participar en nada, porque nadie se lo propuso al redactar el articulado de una supuesta “CONSTITUCION” en la que no hubo cabida para una auténtica participación política ciudadana, en parangón con los demás cuestiones del Estado, dando voz al pueblo y potenciando la municipalidad y sus Ayuntamientos, como las primigenias organizaciones más próximas a los ciudadanos y sus problemas de las que son, especialmente conocedores, porque los sufren. Algo tan sencillo como acometer, sin más pérdida de tiempo, la segunda descentralización de España, -dotando a los Ayuntamientos de competencias adecuadas y recursos suficientes que, quizás, harían innecesarios ¡tanto gobierno autonómico!, corrigiendo y solucionando, de este modo, el problema del déficit de una España que se volvió, irresponsablemente, derrochona y malversadora- , parece no interesar a nadie que se ponga en marcha, dados los rentables y frecuentes casos de cohechos, prevaricaciones y desaguisados varios que, cual premios, van contribuyendo al superbienestar de que disfruta nuestra llamada “clase política” durante y despues, incluso, de sus “mandatos” donde el mínimo sentido de honradez, ha brillado por su ausencia. 

En resumen y, por las razones expuestas, la política nacional, en España, está resultando un juego acordado entre dos grupúsculos de “aprovechados”, que llaman partidos mayoritarios, de escasísimas afiliaciones que , actuando en complicidad -por todo lo que no nos cuentan y se callan- y regidos por “baronías” (más parecidas a Consejos de Administración de grandes Sociedades Anónimas que a aparato regidor de un Partido Político) nos están haciendo a todos los españoles, sin excepción,víctimas propiciatorias de sus tejemanejes, ineptitudes y carencias de escrúpulos, provocando desorientación y desconcierto en los votantes de buena voluntad del noble pueblo español que, a fuerza de soportar estos desajustes políticos del SISTEMA, da lo mismo lo que decidamos cuando nos toca votar en las urnas y son llamados a depositar sus votos poque, está ya suficientemente probada, que es única la acción y propuesta política no diferenciada que nos ofrecen, con leves maquillajes para que el descaro no resulte tan evidente; siendo desalentador y preocupante para los ciudadanos el no saber qué hacer a la hora de depositar el voto, porque “da igual que te da lo mismo” ¿De verdad hay gente tan ingénua en nuestro país, como para apreciar que existe alguna diferencia entre Zapatero y Rajoy que no sea la de: “¡quítate ya del gobierno, que me toca a mí!? ¡¡QUÉ PENA DE PAIS!! 

Escrito en los comienzos del otoño del 2010, en Finestrat (Alicante)

No hay comentarios:

Publicar un comentario