FOTO: David Ramos
¿Se puede permitir en un país,
supuestamente en crisis, como España, que una Sociedad deportiva
barcelonesa malgaste noventa y cinco millones de euros en contratar a
un jugador de fútbol como Neymar?
Si esto es así, como realmente aparece
desvelado en prensa nacional esta mañana, ¿qué legitimidad o
garantía nos ofrece un gobierno que, basándose en una
representación de mayorías absolutas, nos tiene ahogados y
malviviendo a cada vez más españoles?
Un fuerte contraste que nos obliga, con
responsabilidad, a plantearnos la incomprensibilidad de las políticas
económicas suicidas desarrolladas, hasta ahora, con fórmulas de un
gobierno que obedecen a ideologías egoístas, respondiendo más a
intereses muy concretos, que llevan a subvertir el equilibrio que
debería imperar en una sociedad justa donde, al ser los recursos
cada vez más escasos y difíciles de allegar, la equidad y la
redistribución de la riqueza obliga a que sea ésta la prioridad
para cualquier gobernante que se precie de tal. Lo contrario, tal
como está ocurriendo, es una ESTAFA y un atentado a lo que nos
merecemos los españoles hartos de un sacrificio impuesto que vamos
descubriendo, ¡ya de sobra!, a quienes está beneficiando.
(c) Manuel Guzmán 2014
